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13 de junio de 2014

Día D, Hora H: ¡Operación bikini!

 
Photo credit: Julien Haler / Foter / Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)



Llega el verano, y con él los calores, las vacaciones, y la escasez de tela en el vestir. El que más o el que menos empieza a preocuparse por perder esos kilillos que tan bien se ocultaban tras las amplias prendas de invierno pero que las camisetas de tirantes y los pantalones cortos van a evidenciar. Y empezamos a plantearnos algún tipo de dieta y hacer ejercicio. Lo cual está muy bien, ya que todos sabemos que mantener un peso adecuado, una dieta saludable y una buena forma física nos ayudará a sentirnos mejor, pero que no deja de tener sus peligros si no se lleva a cabo con un poco de cabeza.

No hace falta ser un experto en dietética para saber que las miles de dietas relámpago que circulan por ahí pueden ser peligrosas. En primer lugar, porque muchas veces la pérdida de peso se consigue a costa de desequilibrios nutricionales que a la larga nos pasarán factura, y en segundo lugar porque todos hemos conocido alguna vez el efecto "rebote" que viene tras estas dietas. Así que antes de intentar alcanzar un "milagro", es preferible ponerse en manos de un experto en nutrición que estudie nuestro caso concreto y que nos propondrá la dieta más adecuada para nosotros.

Algo similar ocurre con la práctica de ejercicio. No son pocos los que, una vez tomada la decisión, comienzan a practicarlo con demasiado... digamos, "ímpetu". El ejercicio ha de realizarse de forma progresiva, aumentando la duración y la intensidad poco a poco. Si nunca hemos hecho ejercicio, o hace mucho tiempo que nuestra actividad es más bien sedentaria, no podemos proponernos correr 20 km. diarios del tirón (aunque algo exagerado, sirva ésto de ejemplo). 
Antes de iniciar la práctica de cualquier deporte, tenemos que tener en consideración nuestro estado físico y de salud, porque no todos los deportes son adecuados para todas las personas. Y es muy importante realizar ejercicios de calentamiento antes de comenzar, y estiramientos ANTES y DESPUÉS de su práctica. Si bien la osteopatía y el masaje pueden ser de mucha ayuda a la hora de preparar nuestro cuerpo para que esté en las mejores condiciones posibles para la realización de cualquier deporte, así como después de practicarlo para aliviarlo después del esfuerzo, lo cierto es que la mayoría de las lesiones asociadas al ejercicio que llegan a las consultas de Osteopatía son debidas a una incorrecta realización del mismo: roturas fibrilares, sobrecargas, distensiones, esguinces, contracturas...

Así que, los que os decidáis a poner en marcha esta operación bikini (o bañador, que ésto no es sólo cosa de mujeres) ¡adelante!, pero sin poner en riesgo vuestra salud. Recordad que siempre es mejor prevenir que curar, conservar la salud antes que recuperarla.

¡Y a disfrutar del verano!

30 de abril de 2014

Los beneficios de las terapias manuales

Photo credit: Nick J Webb / Foter / Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)


Desde hace ya algún tiempo, las terapias manuales parecen haberse puesto de moda, y lo que antes era un "lujo" desconocido, hoy en día está al alcance de todos.

Sin embargo, y a diferencia de otras modas pasajeras impulsadas por intereses económicos, las terapias manuales han llegado para quedarse; y el motivo es muy claro: los beneficios que aportan son tangibles y prácticamente inmediatos, ya que desde la primera visita al terapeuta empezamos a apreciarlos.

Estos beneficios son, por supuesto, físicos en primer lugar. Un buen masaje descontracturante nos dejará como nuevos, permitiendo a nuestros músculos volver a un estado de tensión normal y quitando esos molestos "nudos" que tanto malestar nos provocan. La visita a un osteópata dejará a nuestro cuerpo en un estado de perfecto funcionamiento (siempre en la medida en la que la patología lo permita, claro está), ya que el buen osteópata nos considerará como un todo interrelacionado y tendrá en cuenta todos los factores que conforman nuestra persona. Y un buen terapeuta utilizará y mezclará todas las técnicas a su alcance, sean de la disciplina que sean, para lograr el objetivo final, que no es otro que el bienestar.

Y aquí entramos en los otros beneficios, los que van más allá de lo simplemente físico, y es que, según la OMS:


"La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente 
la ausencia de afecciones o enfermedades"

Todo el mundo, incluso aquellos que aparentemente no tienen ninguna patología física, puede beneficiarse de una terapia manual. Los que las han probado pueden certificar el bienestar que sienten al salir de la consulta; un bienestar que va más allá de la ausencia de dolor: sensación de relajación, disminución sensible del estado de estrés... Mens sana in corpore sano.

Y es que sentirnos bien físicamente favorece un buen estado psicológico, que a su vez nos ayuda a desenvolvernos mejor en nuestro entorno social.

Poco a poco, más y más gente está incluyendo estas terapias manuales en su vida como una costumbre, más que como una necesidad puntual cuando hay dolor. Es otra forma de cuidarse y mimarse, al igual que vamos a la peluquería o a tomar un café con los amigos.